
Semuc Champey
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Datos de Alta Verapaz
Cabecera: Cobán
Región: Norte
Extensión Territorial:
8,686
Población: 776,246
Coordenadas:
Latitud: 15º32’00”
Longitud: 89º57’30”
Altitud: 360
Clima: Cálido
Idioma(s): Poqomchi Qeqchi,Español |
Nombrado Monumento Natural de Guatemala, Semuc Champey es un regalo de la naturaleza para toda la humanidad. Este puente natural es el punto de convergencia de ríos majestuosos y riachuelos de montaña, en donde el color, el olor y el sonido de las aguas, convierte a este pequeño paraíso cobanero en un lugar digno de admiración. Una de las paradas obligatorias para todo viajero que visite Guatemala.
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Al estar en este maravilloso sitio –cuyo nombre q`eqchi` significa: “donde el río se esconde bajo la tierra”– el viajero tal vez no percibe que se encuentra sobre un puente natural, debajo del cual pasa el río Cahabón, el mismo que corre furioso entre la montaña. Una caprichosa topografía aporta al río Cahabón una mezcla de encantos que van desde las pozas de tranquilas aguas color verde esmeralda que se pueden apreciar en Semuc Champey, hasta la corriente impetuosa que se observa en la parte baja del río.
Luego de atravesar Cobán, el Cahabón continúa en dirección al este por San Pedro Carchá y Lanquín. Aquí la corriente es suave y desaparece de la vista al pasar por un puente natural de aproximadamente 300 metros de largo y en cuya superficie se forman pozas de más de un metro de profundidad, donde los visitantes pueden sumergirse y sentirse parte del enigmático paisaje. Antes de su entrada al municipio de Cahabón, el río se desliza entre sierras de calizas que hacen su corriente más rápida.
Este sugestivo monumento, localizado cerca de Lanquín, cobija una gran variedad de animales y plantas; por ejemplo más de 100 especies de aves, 34 de mamíferos, 25 de reptiles y anfibios, 10 de peces y más de 120 de árboles y bejucos, en el seno de un bosque impresionante, de verdores variados, reflejados en el agua de las siete pozas escalonadas que componen el monumento. Las nutren varios riachuelos que descienden de la montaña y que, más tarde, desembocan en el Cahabón, en una catarata cercana a los 40 m de altura. El agua de las pozas no muestra siempre el mismo color: ello depende de la época del año, así como de la profundidad de la poza y del reflejo del bosque.
En este lugar admirable cabe nadar, caminar por los senderos interpretativos, reposar tranquilamente o admirar desde los miradores las variadas perspectivas del monumental paraje. También hay un Centro de Visitantes, en el cual pueden encontrarse baños, cafetería, vestidores, letrinas, ranchos de madera, una modesta taquilla y parqueo.
¿Cómo es Semuc Champey? Se precisa que cuando el Cahabón alcanza Semuc Champey, llega produciendo un estruendo tan fuerte que se podría pensar que allí el trueno no baja del cielo, sino surge de la misma tierra. Para entonces, su fuerza es irresistible debido a su poderío, potenciado por la topografía de su bello recorrido. Como se informa en el libro Nuestra Tierra, producido también por Banco Industrial, S.A.:
“De pronto el Cahabón desaparece de la vista, devorado por las entrañas de la misma tierra que recorre tan velozmente. En un punto, el cauce del río encuentra en su camino una caverna que hace las veces de puente natural, porque tan sólo a 300 metros adelante, la sierpe de agua resurge a la superficie formando cascadas que invitan a una contemplación apacible.
En la parte superior, el río formó muchas pozas color verde esmeralda de uno a tres metros de profundidad, que son alimentadas por manantiales de la montaña y que constituyen un espectáculo extraordinario que pareciera haber sido contemplado por antiguos dioses mayas.
(…)Estas mínimas piletas se localizan en un pequeño cañón formado por roca sedimentaria y caliza, propias de las tierras altas del valle del Polochic.”
El canto de los pájaros acentúa esa paradisíaca visión que permite remontarse en el tiempo y creer esa ensoñadora historia de los pobladores de Semuc, de que el inicio de la vida fue precisamente ahí, y que el Edén sin duda alguna fue este majestuoso y mítico rincón cobanero.
Para un viajero osado y amante de la naturaleza en sus más puras expresiones, puede ser maravilloso dormir en este lugar, para nutrirse espiritualmente contemplando el cielo cubierto de estrellas. Pero aún con una visita de un día se siente la comunión con lo puro y hermoso de lo que se mira, se escucha y se respira.
¿Y cómo llegar a este paraíso? El trayecto a la ciudad de Cobán desde la capital de Guatemala es de 213 kilómetros. Desde Cobán hasta la cabecera municipal de Lanquín hay 65 kilómetros, por un camino de terracería, y de allí a Semuc Champey la distancia es de 8 kilómetros.
Epaminondas Quintana –nativo de Sololá– fue uno de los máximos exponentes de la Generación de 1920, un prohombre de la medicina preventiva, un amante conocedor de Guatemala. Alguna vez escribió estas líneas:
“(…) lo decimos dolidos de que haya algo mejor que el Lago de Atitlán y asombrados de que lo haya mejor que el Golfo Dulce... pero así es... Semuc Champey es mejor (dada su unicidad) que la maravilla de Panajachel y del Golfete del Polochic, pues lagos magníficos los hay a centenares en el mundo y ríos comparables al desagüe de Izabal, también por docenas. En cambio dos ríos que se combinan como en Semuc, no los puede haber, ni en la inexplorada África, ni en la inescrutada selva amazónica, ni en parte alguna del mundo.”
El Gobierno de Guatemala declaró a Semuc Champey Monumento Natural, mediante el Acuerdo Gubernativo 65-98, una distinción que otorga prestigio y aval a este paraíso de agua, bosque y caverna; una distinción que responde al bien ganado prestigio nacional e internacional de que goza Semuc Champey.